A la Reina de oros le encanta el placer, que la seduzcan, la buena vida en general. Amante de la abundancia en cualquier aspecto positivo de la vida.
Prefiere un hombre con capacidad para brindarle la seguridad que necesite en todo momento, procurando más por ella que por él mismo. Sin embargo ella no se aplica lo mismo, en un claro ejemplo de hipocresía.
Está catalogada como muy posesiva, materialista e interesada. No soporta la miseria, la escasez ni las limitaciones. Su hombre ideal sería uno rico y protector a partes iguales.
Disfruta de una inteligencia suprema, superior a las demás, debido a que su poderoso intelecto suscita admiración y miedo a la vez. Pierde su lógica habitual cuando se enamora.
Se compone de cierta fogosidad y de temperamentalidad. Le encanta sentir la adrenalina de poder captar a su hombre, hacerlo suyo sin que nadie lo pueda impedir. Sin embargo, le gusta la competencia activa, el hecho de que se lo pongan difícil.
La Reina de copas es muy romántica, más que todas las demás, y tiene idealizada a su pareja. Sin embargo, ésta fuerte emotividad le hace sufrir en innumerables ocasiones.
Toda mujer adulta está representada en el tarot como la Reina. Se refiere a las mujeres adultas, incluso comprende la avanzada edad de las ancianas. Desempeñan un papel fundamental de alta jerarquía, de muchísima autoridad.